Manaos – Alberto Vazquez-Figueroa (manaus)



El libro Manaos (manaus) trata de las aventuras de cuatro personas que se ven sometidos a las crueles ambiciones de los magnates del caucho, que quieren dinero y poder a costa de esta valiosa sabía.


Arquímedes se ve endeudado y una de las maneras que tenían de pagar sus deudas, era someterse al trabajo con el cual pagó las mismas, un importante personaje que se dedicaba a la explotación del caucho. Durante varios años de trabajo, y después de verse sometido a los crueles tratos de los encargados de esta plantación, decide la fuga de dicho campamento.


Durante la trama de dicho plan, el dueño de la plantación se presentó allí con todos sus hombres y una mujer. En el campamento se encontraba uno de sus antiguos hombres, al que mandó a dicha plantación por haberse acostado con la chica, que él tenía como amante. Para martirizarlo aún más entrega a la chica a los caucheros que están a sus órdenes, para que disfrutaran con ella.


Después de haber planeado todos los detalles de la fuga, Arquímedes, El Gringo, El Indio y la mujer, se fugaron de dicho campamento, pero no sin antes matar a varios de los encargados de la plantación, para causar el desorden en ella.


Los cuatro fugitivos en su huida, cogen el río Negro para escapar, gracias al Indio, gran conocedor de la selva amazónica al igual que sus secretos. Los cuatro personajes consiguen sobrevivir.


El Indio, perteneciente a una de las tribus amazónicas de las muchas que se encuentran en la selva, en particular a las AUCAS, su tribu. Después de contar sus vivencias a los suyos es proclamado Rey y protector de esta tribu, la cual se pone en pie de guerra contra cualquiera que se atreva a invadir sus territorios


Los restantes fugitivos siguen sus andanzas, una de las cuales fue el apoderarse de otro campamento cauchero que se encontraba río abajo. Los trabajadores que se encontraban en ella, se vieron obligados a unirse y formar un grupo numeroso. Tras muchos días de marcha por el río montados en canoas hechas con trozos de troncos, asaltaron un barco a vapor que llevaba provisiones a los pueblos caucheros y recogía sus valiosas mercancías (caucho), tan conocido como el oro.


Con el barco en su poder se dirigieron por el río Amazonas hacía Manaos (manaus), considerada como una de las ciudades más ricas del planeta, gracias a que pasaba gran cantidad de caucho por ella.


Arquímedes y algunos de sus hombres después de dejar el barco a algunos hombres de su confianza y bien resguardado de las miradas de las autoridades, se aproximaron a Manaos(manaus), donde todo era lujo y belleza, y tras varios días en ella mataron al Argentino, que era el dueño de la plantación de caucho donde ellos fueron prisioneras y tantos sufrimientos pasaron.


Después de esto huyeron rápidamente al barco para escapar, pero este había sido visto ya por las autoridades, que pidieron ayuda para capturar el barco robado. Tras ser perseguidos por los barcos que intentaban capturarlos, realizaron su huida por el río Madeiras que conducía hasta San Antonio, donde abandonaron el barco y siguieron su huida a pie.


San Antonio era un territorio temido por todos los habitantes de Brasil, por encontrarse en dicho territorio el mayor territorio ocupado por muertos, es decir, un cementerio, el mayor que haya existido. El cementerio era como consecuencia de la ambición de los hombres por conquistar la riqueza que poseía la selva en caucho por esos territorios, que intentaban sacarlo gracias al ferrocarril, años después quedaron abandonado y sin ninguna utilidad, ya que el caucho de esos lugares no seria rentable sacarlo.


El caucho de aquel lugar no era rentable porque un atrevido inglés consiguió sacar la semilla del caucho y plantarla en Europa, con lo que la sacaba de la goma del árbol que era más rentable y menos costosa, al estar todos los árboles juntos y no como en las selvas, que se encontraban diseminados y muy lejos unos de otros.


Al llegar al ferrocarril usaron éste para su huida teniendo antes que amenazar a los encargados, aunque el ferrocarril no estaba acabado, los alejó bastante. Al llegar al final del trayecto los estaban esperando los hombres encargados de la seguridad del ferrocarril, donde se suponía que iba a haber una dura batalla, pero no fue así, ya que llegaron a un acuerdo y simularon una sangrienta batalla de la cual los fugitivos consiguieron recobrar su anonimato.


Arquímedes se convirtió en una leyenda gracias a las hazañas conseguidas, y sus días fueron ahogados en una sucia taberna con una jarra de vino, donde permaneció el resto de su vida.

referencias
http://html.rincondelvago.com/manaos_alberto-vazquez-figueroa.html
http://www.quedelibros.com/libro/38681/Manaos.html
http://oxcars09.exgae.net/programa/
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