Así en la tierra como en el cielo.

Así en la tierra como en el cielo, Esta historia está basada en los hechos que ocurrieron en las tierras de Paraguay. Cuando los jesuitas fueron expulsados de las tierras en los años 1967, quienes aproximadamente durante casi 50 años, a la sombra de los conquistadores españoles, venían dirigiendo un verdadero y poderoso emporio económico, fundado por los misioneros de la compañía de Jesús “Según los cañones de una sociedad completamente colectivista ideal regida por las leyes de la moralidad de los cristianos”

El autor ha logrado de una forma en donde interpretado libremente, como artista y dramaturgo, el crear una historia que innegablemente logra traspasar las barreras de los relatos históricos.

Don pedro de Miura, es el visitador del rey, llega un día al colegio de la compañía de Jesús, en Buenos aires para comunicarle al padre Fernández, provincial de la orden máxima autoridad de las misiones jesuíticas, su cometido de investigar el desempeño de los ministros en las reducciones guaraníes. Como en primera estancia todos los miembros de la comunidad quedan bajo arresto preventivo. Los cargos contra ellos son graves, tales como desobedecer, y traicionar a la corona. Obtener ganancias usurarias con su comercio, esclavizar indígenas y poseer y ocultar las minas de plata para su exclusivo y único beneficio. Sin embargo, ninguna de estas acusaciones podía ser probada. El padre provincial no se inmuta; sabe que todos estos cargos no se ajustan completamente a la verdad y que solo son debidos a las intrigas políticas y a los otros intereses que se encuentran en juego.

Ante la amenazante injusticia que se vive y logra destruir la obra civilizadora y la humanitaria para la salvación de los indios que se logran ver doblegados y de cómo los papeles se vuelven inversos, a la orden del rey quien luego queda detenido. Con esta acción, el padre provincial desafía a la corona de España. Pero hay algo más, quería, el delegado que es enviado desde Roma por el general de la orden, también trae en su poder un mensaje que es realmente incomprensible y casi absurdo para las personas, el padre provincial debe acatar absolutamente el mandato del visitante real, es decir, hacerse cómplice de la destrucción de la obra misionera levantada con tantos sacrificios.

Así en la tierra como en el cielo, Fritz Hochwálder

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