El ARGUMENTO de la obra Las Metamorfosis de Ovidio, según el literato I. Cazzaniga, es el siguiente:

Es un poema épico latino escrito en hexámetros. La obra comprende, en más de doce mu versos, la narración de doscientos cuarenta y seis fábulas metamórficas dispuestas cronológicamente desde el Caos hasta la transformación en estrella de Julio César, escogidas entre el riquísimo repertorio de la tradición griega y entre las fábulas itálicas.

La variedad de la composición no permite siquiera una tentativa de resumen orgánico. En esta rica acumulación de fábulas y personajes adquieren relieve figuras expresivas, y que con justo motivo se han hecho inmortales, sacadas de las páginas de escritores eruditos y reavivadas por un profundo “pathos” y un hábito de vida contemporánea;

es una rica serie de gradaciones psicológicas que se envuelve en una iridiscencia de almas a veces parecidas, aunque no iguales, a veces en contraste, pero semejantes en sentimentalidad, pasión, amor, locura, celos morbosos, delicadeza y criminosidad:

La pequeña Tisbe, quien del amor inocente pasa a una descarada audacia que la arrastra al drama, a pesar de la animosidad de sus padres; Anajarete, la soberbia, grave ejemplo para la aspereza de Pomona; Progne, terrible en su dignidad ofendida de esposa, y ciudadana que sacrifica su hijo al amor fraterno corno Altea; Mirra y Biblis, que no conocieron los límites del amor loco; Salmacis, que seduce al puro Hermafrodito;

las metamorfosis ovidio

Imagen de: EncontrandoaAlejandro
Galatea, coquetona, que se burla del ciclope por su Acis; Procris, celosa de Céfalo; Niobe, terrible en su impía soberbia; y toda la serie de bellos muchachos como Narciso, Jacinto, y las ninfas, ora esquivas como Dafne y Aretusa, ora perdidamente enamoradas como Eco, y como toda la corte amatoria del Sol; héroe como Faetón, testarudo y soberbio, audaces como Perseo, prisionero de la bella Andrómeda; o como Ícaro Meleagro, o afortunados como Pigmalión, Ifis, o desgraciados como Glauco, Adonis, Orfeo y Hércules.

Con todo, en medio de tanta variedad, la materia está dispuesta según los cánones del arte helenístico, refinado por la sensibilidad del poeta, de manera que constituye un cielo unitario; las fábulas se siguen en línea genealógica, por sucesión topográfica o cronológica, pero a menudo se concatenan en grupos, y en ellas se imaginan situaciones nuevas representadas con absoluta libertad.

A la unidad de la materia corresponde en medida no menor la unidad de la forma; fábulas afines se nos ofrecen coloreadas por el poeta con tonos psicológicos diversos, mientras que fábulas diferentes asumen uniformidad de colores; el interés psicológico es, en cierto sentido, superior al interés metamórfico, en cuya representación la policromía ovidiana es a veces recargada hasta la saciedad.

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