Un mundo feliz

La historia del libro Un mundo feliz, se desenvuelve en un lugar bastante futurista, incómodo y estéril que es completamente controlado que se conoce como El estado mundial. La historia comienza cuando un grupo de jóvenes estudiantes que se encuentran de visita en el Centro de Incubación y Condicionamiento de Londres, escuchando las explicaciones del director cuyo nombre es un poco escalofriante.

En este punto se refleja la forma en la cual el director comienza a narrar a los estudiantes como es el proceso por el cual se cultivan seres humanos dentro de botellas que luego son doctrinados. Esto hace que los experimentos crean ciertas verdades morlés, también se conoce como aleccionamiento o hipnopedia, educación a través del sueño para resultar mucho más exacto en donde se enseña a los ciudadanos el valor de la sociedad.

En la historia también podemos encontrarnos a medida que el tiempo comienza a transcurrir con otra serie de personajes que también laboran dentro de la misma planta de incubación, una de ellas posee el nombre de Lenia y es conocida por ser una de las empleadas más lindas del centro, en cambio Henry suele ser un prototipo más casual de empleado normal de cualquier trabajo. Básicamente si se estudia desde un punto de vista más técnico todo lo que va sucediendo dentro de la obra, podemos encontrar como en el Estado Mundial las cosas suelen cambiar casi que radicalmente desde lo que para nosotros es algo completamente común, para ellos resulta ser algo que no pueden hacer más que una vez a la semana.

En la historia tanto como Lenia y Bernal resultan ser una pareja un poco más informal que cualquiera que encontraríamos en otro lugar, debido a que en este nuevo orden las cosas cambian a una forma mucho más explícita, el mundo no es como el que conocemos y el tener sexo es una actividad tan común que la practican de forma diaria y el sexo suele convertirse en algo totalmente liberal para las personas.

Es por ello que la historia relata más una relación entre los personajes mencionados y de cómo poco a poco estos logran acoplarse al mundo en el que se encuentran, de esta forma tanto Lenia como Bernard son amantes de la misma droga Soma, la cual los hace olvidarse un poco de los momentos que ya habían vivido anteriormente y seguir con su vida.

Un mundo feliz, Aldous Huxley

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